¿Cuánto nos demoramos en leer una página de periódico?

Tengo un amigo que, empecinado con su labor, demoraba prácticamente todo un día de trabajo en leer el diario. Podríamos decir que estudiaba el periódico. Subrayaba lentamente el papel gofrado y anotaba hipótesis en los costados. Admito que admiro esa capacidad, la cual he aprendido dificultosamente. Antes de conocerlo y antes de descubrir la lectura lenta, tomaba el periódico y me demoraba pocos minutos seleccionando aquellos artículos cuyos títulos parecían atractivos.

Leer rápido era para mí algo de lo que uno se podía enorgullecer. La razón es que la ciencia política —las ciencias sociales, en general… seamos justos: el mundo académico contemporáneo en su totalidad— es tiranizada por el paper. De ahí vengo: esa es mi formación basal. La «ciencia» de la administración del poder. El poder es rápido: cambia todos los días. Por eso, esa «ciencia» se compone de documentos cortos, hipótesis acotadas y fuera de contexto, que sirven para engrosar las medallitas de las facultades de ciencias sociales.

Comida chatarra intelectual

Los journals no son sino un espacio para la supervivencia de los académicos. Muchos de ellos —me consta— preferirían tener tiempo para escribir textos más complejos. Ellos creen que su misión en aportar a un debate en la sociedad y, para eso, deben investigar con dedicación y lentitud. Sin embargo, la sociedad no quiere diagnósticos complejos y contextualizados. Quiere «argumentos», palabra que significa «respuestas para lo que me dice mi contrincante» o «recetas para salir del paso ante cuestionamientos». Es más, recuerdo a alguien que alguna vez me dijo, cuando le explicaba mi posición sobre el rol de Estado en la sociedad: «Ya, eso está bien, pero dame los argumentos». Un ejemplo del estado deplorable de quienes habitan nuestra sociedad.

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leer lento el libertario

Todo debe ser rápido y consumible. La cultura de la comida chatarra es criticada por los nutricionistas y esa opinión es valorada cada vez por más personas (y los gobiernos). Sin embargo, esa «cultura» va mucho más allá de lo que nos metemos a la boca: en lo intelectual también queremos comida rápida. Los «argumentos» son la forma intelectual de la fast food: barato, rico y atractivo… pero poco saludable.

Leer lentamente, leer significativamente

La solución está en el valorar el tiempo como algo que se puede consumir con lentitud. Anteriormente escribí algo sobre escribir a mano. Ahora la invitación es a leer lento, la contracara de escribir con papel y lápiz. Leer a baja velocidad es abrirse al mundo que rodeaba al escritor cuando escribía lo que escribió. Es entregarse a su contexto, a su idioma original, a sus propios sentimientos y también a sus contradicciones. Si a quien lee esto le gusta criticar, leer lento le ayudará a ser magnánimo ante el escritor equivocado. Supongamos que usted lee a un autor del cual es fanático: leer lento servirá para encontrar aristas insospechadas. Leer lento también es fundamental para encontrarse a uno mismo en el autor, para hermanarse con las palabras que este nos transmite.

El paper se lee rápido: con el resumen inicial y la conclusión basta. A veces, incluso, basta ver la bibliografía no más. El ensayo, el libro, la carta o cualquier otra cosa que tenga significado puede leerse con lentitud y siempre sorprenderá, tal como el cerro que uno sube los fines de semana: siempre tiene algo distinto.

Ahora bien, si el problema es de cuánto tiempo disponemos, la discusión comienza a tomar otro cariz. Nos estaríamos refiriendo a la sociedad, que hoy exige velocidades para aprender y reproducirse. Convendría hacer una reflexión al respecto. Mas eso es harina de otro costal. Lo que sí podemos decir, por ahora, es que estamos viviendo las consecuencias de un desfase. Este desfase consiste en la distancia en lo que pensamos con lo que hacemos. La praxis ha devorado al pensar.

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Leer es una acción peculiar: es praxis y pensamiento al mismo tiempo. Gracias a la lectura se suscitan revoluciones. Por la lectura amanecen las opresiones. ¿Será posible ralentizar el curso de nuestras vidas para darle el espacio que se merece una acción tan bonita?

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